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La Psicología del Nadador chileno

Actualizado: 18 dic 2021






La Psicología es una ciencia que estudia los procesos mentales, las motivaciones, las sensaciones, los pensamientos, las dinámicas del entorno del ser humano, etc. En el área deportiva se ha hecho cargo de estudiar el comportamiento del deportista y todos los factores que influyen para tener un óptimo desempeño deportivo. Dentro de los elementos que se trabajan en la Psicología del Deporte se encuentra la motivación, la tolerancia al estrés, la regulación de activación, la concentración, el control del pensamiento, entre otros. No es casualidad que los profesionales del Deporte se hayan interesado en trabajar también el aspecto mental del atleta, comenzaron a entender que era una parte fundamental en el rendimiento deportivo. A más de algún entrenador le ha ocurrido que su nadador no baja las marcas, que en entrenamiento brillan sus resultados, pero lamentablemente no existe una correcta transferencia. ¿A qué se deberá esto?

El Deporte hay que entenderlo como un espacio multifactorial, donde los resultados dependerán de las circunstancias que viva el deportista como, por ejemplo: La relación con sus padres, la relación que tiene con el entrenador, el cómo vive su compañerismo en el equipo, sus cualidades inter/intra personales, las situaciones aleatorias de la propia vida y sus cualidades técnicas en el deporte. En nuestra cultura chilena es común ver equipos deportivos que le echan la culpa a alguien en específico cuando un deportista tiene un bajo rendimiento en alguna competencia: Algunas veces son los entrenadores, los Preparadores Físicos, Los Nutricionistas, los Psicólogos, Los Kinesiólogos o los mismos apoderados, nadie se salva. Es como si la vida fuera plana, estática, sin movimiento alguno y da la sensación de calma sentir que otro tiene la culpa. Y en realidad no es así, una de las tantas verdades que podemos analizar es que todos los resultados son multifactoriales, quizás algunas personas influyan más que otras en el deportista, pero es la mezcla de todas las áreas y dinámicas de la vida del atleta que repercuten directamente en sus resultados y “no solo una cosa”.

Ahora bien, esto no significa que no vayamos a analizar cuáles fueron las situaciones o áreas profesionales que tiene más débil el deportista. Lo principal es la comunicación, que los deportistas, los entrenadores, el cuerpo técnico y los apoderados estén alineados y enterados de lo que está haciendo cada uno. Teniendo esto como base podemos seguir avanzando en la Psicología del nadador.

El Nadador federado por lo general comienza desde niño, cuando tiene 4 años en adelante. Al principio se enamoran del agua por los juegos que realizan sus profesores, yendo a buscar objetos al fondo de la piscina, riéndose con sus compañeros, siendo felices. Ya entrando a la adolescencia las cosas cambian un poco, porque comienzan a crecer las demandas deportivas, la competencia se hace mucho más pesada, algunos compañeros se desarrollan con más rapidez y lo que conseguían en categorías infantiles A y B, ya no lo consiguen en Juvenil A. Esto es un bajón en el nadador que duele, genera sufrimiento el hecho de darse cuenta que en el mundo “hay más personas que me pueden ganar”. Sin embargo, el que tuvo una buena base en infantiles y generó una motivación intrínseca (que hace natación porque le apasiona) tiene la capacidad de afrontar y tolerar de mejor manera esas frustraciones de resultado, teniendo como aprendizaje el hecho de que la natación es un deporte de proceso, de repetición en el tiempo y de mucha constancia. El nadador que sólo realiza natación por obtener resultados dura poco, abandonan por lo general en Juvenil B, sobre todo si practica en algún club muy competitivo.

Todo deporte tiene su particularidad y la Natación se caracteriza por ser un deporte de sacrificio, no solo para los deportistas, sino para los entrenadores y las familias que acompañan en el proceso. Hay clubes que les encantan los entrenamientos en las madrugadas, es como una suerte de sentirse más fuertes, con más energía, mayor trabajo y esfuerzo. De algún modo elevan su autoconfianza y seguridad para competir. En este deporte se entrena de lunes a sábado, teniendo 10 sesiones de agua y 3 sesiones de preparación física. Algunos clubes suman Yoga, asesorías de Nutrición y entrenamiento mental. La verdad es que no todos pasan por la misma suerte de tener staff multidisciplinario, hartas horas de entrenamiento o lugar para entrenar. Más difícil se hizo con la Pandemia.


Por otro lado, los nadadores que participan en la Selección nacional van pasando por etapas. La primera es la alegría que genera la primera vez que representan a Chile, es como si el corazón se agrandara y se llenaran de energía. Sienten orgullo y quieren seguir entrenando para llegar al alto rendimiento. La siguiente etapa es la permanencia de algunos años en la selección entregando buenos resultados y siendo ya un ejemplo para otros nadadores. La siguiente etapa y más difícil es el que llega al alto rendimiento, el que está a punto de llegar a las nubes. Comienzan realizando récord absolutos, participan en mundiales, juegos olímpicos, ya es otro el plano competitivo. Aquí cambian, ya no son los mismos, comienza la fama, los likes, los periodistas, están en los ojos de todos y saber lidiar con tanta energía social es muy complejo. Y se comprenden las actitudes que pueden resultar de esta avalancha de circunstancias que ocurren a tan corta edad (17, 18 años). Algunos comienzan a entender que la vida del nadador por lo general es corta y les ayuda para ingresar a alguna universidad extranjera. Por lo que reina el concepto de que la fama es efímera, un suspiro y disfrutan el corto tiempo al máximo, siendo corteses y respetuosos con sus entrenadores, compañeros de equipo y familia, no olvidan sus raíces. Otros entran en un estado de soberbia, parecido al narcisismo, pierden la humildad, entran en modo rockstar, pero se entiende como un mecanismo de defensa entre tanta presión social que deben vivir. El apoyo de entrenadores y familia es crucial en este proceso. La última etapa son los nadadores que se dedican 100% al deporte, no van a la Universidad, su único trabajo es la Natación y viven de esto. Los chilenos que tenemos no entrenan en el país. Por lo general ya son maduros, entienden a la perfección el deporte, saben que los buenos resultados requieren de un esfuerzo mayor y que las mejoras no se dan con tanta inmediatez como en Juveniles. Se convierten en grandes personas, entrando en la categoría de súper héroes que son firme ejemplo para la juventud de nadadores chilenos.


La Psicología del nadador es interesante, extrapolan lo aprendido en el deporte a sus propias vidas, por lo general se convierten en personas exitosas, pero no sólo por un tema material, sino que por los valores que aprenden al estar en un equipo deportivo y las virtudes que pueden generar a raíz del sacrificio y trabajo diario en los entrenamientos.




José Manuel Laurido

MCs. Psicólogo Deportivo

Mentalité

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